Abrí los ojos, miré el celular y vi un mensaje, supuse que era de ella pero esperé unos segundos más, estaba demasiado dormido todavía y el sueño que había tenido me dejó pensando. Por alguna razón siempre que despierto siento haber vuelto de algún lado, me siento cansado como si no hubiera parado de hacer cosas y tengo que admitir que me encanta. Conteste el mensaje y me levante, no había nadie asique todo estaba perfecto. Habíamos arreglado vernos temprano cosa que me alegraba, mientras me cepillaba los dientes sonreía casi por inercia y una vez más, como lo hacía en la semana en medio de la rutina, me imaginaba cada detalle de mi propia casa con su presencia en cada rincón haciendo sus cosas, pero lo lejos que me encontraba de esa situación me enfermaba.
Mi mente nublaba esas secuencias, una vibración negativa bloqueaba mis ganas de seguir yendome a esa realidad que tanto deseaba, era tanto que me asfixiaba tanta perfección. Finalmente me terminaba doliendo el tiempo que perdía en esas fantasías.
Me fui apurado, puse música y esperé el colectivo. El frío me hacía recordar lo poco que salía, a veces tengo cierto pánico de salir al exterior doy muchas vueltas haciendo cosas innecesarias sólo para retrasar ese momento inconscientemente. No hay nada allá que me de motivos para tener esos comportamientos pero todavía no descubro que clase de poder hipnótico tiene mi cabeza con lo desconocido, siempre estoy esperando a "algo".
Llegué y ella estaba ahí, me escondí unos segundos para verla de lejos. Estaba esperandome a mi, a mi. Se veía tan sola y desamparada rodeada de tanta gente, me desesperé sin razón y fui casi corriendo a encontrarla. Su cara parecía iluminarse.
Hablamos de todo un poco y en los silencios no podía pensar en nada solo sentir que sobrevivía un día más, que podía hacer lo que yo quisiera mientras ella siga esperandome. Había dos realidades, ella y yo. Las dos eran tan fuertes, lo suficiente como para aislarme y perderme. Estaba volviendome loco.
Terminamos de comer y mientras caminabamos se me ocurrió ir al cine, ella aceptó. Deje que elija la película ya que a mi me daba igual, suelo engancharme fácilmente con cualquier género, nunca me aburro. Entramos a la sala y esa sensación tan genial que da la oscuridad de esos lugares, tan alejado, tan privado hasta la sensación de que es el lugar más seguro del mundo. Cualquier cosa que no sea real te hace sentir a salvo, es algo que siempre digo para mis adentros.
La película duró unas 2 horas, demasiado para contar la historia de una chico que ve fantasmas y resultó estar muerto, sólo que él no se había dado cuenta.
La música que anunciaba el final empezó a sonar, me estiré para levantarme cuando me doy cuenta que ella no estaba. Mire a mi alrededor y la gente se estaba yendo, mi corazón se aceleraba. No quería parecer un loco pero otra no me quedaba asique empecé a gritar su nombre y lo que estaba viendo me dejaba más desconcertado, todos me ignoraban, pasaban por al lado mío y era como si no existiera.
La posibilidad de que fuera una broma en mi mente habrá durado dos segundos, minimamente la gente debería hablarme para hacerme creer algo.
Ella seguía sin aparecer y no podía suponer que se levantó y se fue al baño porque es imposible que no la haya visto. Entré en unos niveles de pánico terribles, agarre a una chica del brazo y le pregunte por ella, se la describí todo lo que pude pero en cuanto terminé me miró y me dijo que tenga cuidado al salir y siguió su camino. No entendía absolutamente nada, empecé a revisar todos los asientos aunque sabía que no tenia sentido, un miedo que me apretaba el estómago manejaba cada paso y cada lugar vacío que encontraba. En medio de ese caos recordé el instante que me pare a verla cuando llegué. Sentí ganas de llorar.
Ya no quedaba nadie en la sala y esa oscuridad que antes me fascinaba ahora me acechaba. La música de la película había terminado. Me resigné a salir y a buscar a alguien de seguridad que me ayudara a encontrarla y no sé porqué en el fondo sabía que hacer eso tampoco tenía sentido. Corrí hacia la salida y un frío helado entró en todo mi cuerpo, el lugar estaba completamente vacío, en ruinas, los vidrios de las ventanas quebrados, algunas partes del techo no estaban, los focos de luz parpadeaban, el silencio era abrumador, era el escenario de una perfecta película apocalíptica sólo que me estaba pasando a mi y sentía como de a poco estaba cayendo en un estado de profunda demencia como si ese momento hubiese conocido un estado del miedo superior al que un ser humano podría soportar.
Empecé a caminar hasta llegar a un espejo y me horrorize al ver que del otro lado me reflejaba a mi mismo pero con la cara hecha pedazos, la carne arrancada y colgando, bañado en sangre.
Corrí de esa escena lo más rápido que pude mirando hacia atrás como con miedo de que algo viniera detrás mío hasta que choqué con algo. Era ella.
Tirado en el piso quedé perplejo, se me llenaron los ojos de lágrimas no podía creerlo. Ella me miró y sonrió diciéndome: "ojala algún día entiendas que el miedo fue lo que te trajo acá, no podrías haber sido vos, éramos tan felices en nuestro mundo pero así y todo fue más fuerte y te perdí. Tenes que saber que soy lo único que queda de lo que alguna vez fuiste. Trata de recordar y vas a descansar como te mereces"
Mi cuerpo ardía en algo que no podía ver, su cuerpo fue desapareciendo en esa oscuridad horrible pero había dejado de llorar. En lo único que podía pensar era en tratar de descubrir el poder hipnótico de mi cabeza con lo desconocido y el frío me hacía recordar lo poco que salía.
domingo, 4 de octubre de 2015
Exceso de pesadilla
viernes, 2 de octubre de 2015
):(
Primero voy a decir que hubo un tiempo en el que mi cabeza tenía una ligera tendencia a engordar las ganas de no volver a reflexionar sobre lo que ahora me lleva a esto. Me tenia harta pero no podía ignorar mi verdadera esencia, eso que cada día aparece en cada pensamiento, en una lágrima en el contexto más ridículo, en ese sentir de la caricia, en el remordimiento.
Otra vez esta la eterna lucha del alma contra un sin fin de catástrofes en el inconsciente que quiere salir a destruir con tanta indiferencia disfrazada de un accidente de mi propio ser, mi propio error. Perdí el control que un día pude tener, pero ahora sé como volver a ella.
Un día estoy entregada en medio de una ciudad fantasma a esperar lo inevitable y al otro simplemente cierro los ojos y la realidad fue solo el primer bostezo del amanecer.